Nunca ha sido más sencillo aprender a jugar al poker que hoy en día. Hasta hace no mucho tiempo, si alguien había decidido jugar al poker profesionalmente, debía ahorrar dinero para conseguir una bolsa de juego (bankroll) medianamente decente, a sabiendas de que lo más probable sería que lo perdiera todo. Pero aún así, la tenacidad del jugador era el espíritu que sostenía su objetivo, y luego de perder varias veces su bankroll, finalmente adquiría la pericia suficiente como para llamarse profesional, recuperando sólo entonces todo el dinero que se le fue de las manos mientras duró el aprendizaje. Generalmente (aunque no en todos los casos), hasta llegar a la meta, debían trabajar en toda clase de empleos, por lo cual era realmente difícil convertirse en un jugador profesional de poker.
Pero los tiempos han cambiado, y si bien todo aspirante a jugador profesional debe finalmente invertir su dinero en una bolsa de apuestas, todo el proceso previo será totalmente gratuito. ¿Cómo es posible? Muy sencillo: gracias a los casinos online, que por lo regular cuentan con mesas de poker de aprendizaje, dinero de regalo y bonos por inscripción, que facilitan el proceso de aprendizaje enormemente.
Sólo cuando el aspirante ha adquirido la suficiente pericia, puede apostar dinero de verdad, evitándose así los gastos que antiguamente implicaban el aprendizaje.
Pero todo esto no es garantía de que un jugador no perderá dinero. Hay días buenos y también los hay pésimos. Hasta los más afamados profesionales han tenido días desastrosos, así que si últimamente no le ha ido bien, tómese un descanso y vuelva al día siguiente, porque nada es más desaconsejado que jugar cuando el juego ha dejado de ser divertido y se ha convertido en una obligación. Termine esa mano y vaya a casa a descansar: siempre habrá otro día para jugar al póquer.