Como en la vida diaria, en el póquer existen diversos tipos de personas. De hecho, uno puede notar la tendencia de un grupo en una mesa de póquer en la primera mano. ¿Cómo? Empecemos por clasificar al tipo de jugador, haciendo una reflexión sincera sobre cuál es la categoría que se acerque a tu estilo de jugar, con el fin de corregir y mejorar.
Es VITAL aprender qué mano puede llevarle a uno más allá de la tercera carta comunitaria (FLOP); es decir, qué mano tiene aspecto de ganadora. En éste punto es importante el mirar alrededor, porque cada jugador se delata por su estilo.
Jugador blando pasivo (loose passive): Esta clase de jugador suele ser en muchos casos aquél que está jugando por diversión. Juega cantidades pequeñas, pero participa en todos los botes. Por inexperiencia (o por necedad) no hace una evaluación cabal de las verdaderas posibilidades de la mano que le tocó y apuesta por ver qué ocurre. Naturalmente, rara vez pasa de la apuesta base, porque en el fondo está consciente de que no sabe lo que está haciendo. Este jugador es sumamente tímido al subir su apuesta, por lo que cuando gana, es muy escaso su beneficio. Farolearlo es muy difícil, porque está convencido casi siempre, de que tu mano es peor que la suya. Este tipo de jugador es el que llena, a largo plazo, la billetera del resto. Se llama pasivo porque no sube agresivamente el valor de sus apuestas.
Jugador blando agresivo (loose aggressive): El jugador blando agresivo es muy difícil de manejar, porque por lo regular tiene manos débiles, pero se comporta como si ocurriera todo lo contrario; eleva apuestas agresivamente y farolea de continuo. Si amaneció con el santo mirándolo, es capaz de llevarse bote tras bote sin parar. ¡Y qué botes! Naturalmente, sus fondos se zarandean de la abundancia a la miseria por su agresividad, por lo que no es un estilo muy recomendable. Es blando porque en el fondo no tiene un conocimiento cabal de lo que está haciendo.
Jugador rígido pasivo (tight passive): Este jugador no se arriesgará nunca. Sólo en cuanto tenga buenas manos entrará al juego, aunque siempre estará temeroso de verse superado. Es interesante no perderlo de vista, porque si eleva su apuesta significa que DE VERDAD tiene una buena jugada, por lo que es mejor abandonar de inmediato.
Finalmente, podría decirse que el rígido agresivo es el ideal de todo jugador que se precie de experto. Debe ser selectivo al momento de escoger la mano; agresivo al elevar sus apuestas y al momento de jugarlas. Debe farolear cuando la situación sea oportuna y abandonar cuando sepa que lo han superado.
Un último detalle: si en una mesa hay muchos jugadores agresivos, es mejor irse a descansar. |