En el mundo de las apuestas deportivas, hay un término inglés, bankroll, que podría traducirse como un fondo o "fajo de billetes" que alguien utiliza para jugar.
Dependiendo del objetivo, variará el monto. Por ejemplo, puede que alguien esté de vacaciones en un hotel que, como parte de sus atractivos, tenga un casino y quiera divertirse y probar suerte, como parte de su experiencia vacacional. Una cifra razonable en tales circunstancias podría ser de cien o doscientos dólares, que pueden usarse entre máquinas tragaperras, bingo, póquer, blackjack y juegos que tienen límites que en el peor de los casos no llegarán más allá de nuestro bankroll.
Pero hay casos en los que el juego no es mirado bajo su perspectiva natural, es decir, "como un juego". Hay mucha gente que reúne el talento, experiencia y habilidades para mirar este asunto desde la perspectiva profesional. Esa clase de personas requiere de un monto mucho mayor. Para un jugador de póquer que empieza a consolidarse como jugador profesional, por ejemplo, dos o tres mil dólares es una cifra relativamente razonable.
Naturalmente, la cifra dependerá de las condiciones de juego, las reglas del casino, los objetivos del jugador, el juego en sí e incluso de las personas con las que esté jugando, en algunas situaciones. Por citar un ejemplo, para participar en el certamen más importante de poker en los Estados Unidos, conocido como Serie Mundial de Póquer (WSOP por sus siglas en inglés) el evento más importante de ese certamen requiere de diez mil dólares.
En muchos casinos, especialmente algunos en línea, existen apartados para tratar el tema de problemas con el juego, que hacen referencia al juego responsable, las consecuencias del mal uso del dinero y las circunstancias más oportunas para competir, sin que se afecte la economía familiar. En todos los casos, es razonable auto-establecerse un límite de pérdidas, más allá del cual el juego deja de ser una diversión, o una inversión y se convierte en un problema.
El jugador profesional mira su bankroll como a un instrumento de trabajo; el jugador vacacional lo ve como a un pequeño fajo de billetes que le permitirá divertirse sin correr riesgos innecesarios. El jugador profesional, suele llevar un diario del curso de sus operaciones, para saber si va ganando o perdiendo. Incluso, dependiendo del país, hay gobiernos que admiten registrar pérdidas por juego en la declaración de impuestos. |